12.02.2005

Podemos entender a los glaciares como aquellas masas de hielo que perduran durante múltiples años y que fluyen por gravedad. Ellos se forman principalmente de la precipitación atmosférica sólida, en aquellas áreas de la tierra donde existen climas fríos, como las zonas polares y las de montañas. El proceso de transformación de nieve a hielo consiste en la perdida de aire de los espacios intersticiales de la nieve depositada, producto de un efecto de compresión o apisonamiento. La historia reciente de la tierra, vale decir los últimos 2 millones de años conocidos como el periodo Cuaternario, se ha caracterizado por la sucesión de fluctuaciones climáticas periódicas entre condiciones frías y cálidas. Estos periodos conocidos como “glaciares” e “interglaciares” están determinados básicamente por cambios cíclicos en la orbita de la tierra alrededor del sol y variaciones del eje de inclinación terrestre. Durante el cuaternario la máxima extensión del área englaciada del globo llego a cubrir 1/3 de la tierra, el posterior retroceso y avances someros generaron profundos cambios en la geomorfología actuando directamente sobre la evolución del paisaje.